Fueron 4 horas en tren (esta vez con aire acondicionado!) que no tendrían mucho que contar si yo no hubiese hecho una de las mías!!
Os pongo en situación: nuestro tren hacía una escala de 9 min, eso significa que en ese tiempo teníamos que sacar las bicis, encontrar el nuevo tren, cambiar de andén y volver a meter las bicis. Por experiencia previa sabiamos que 9min era muy poco tiempo principalmente porque para cambiar de andén hay que bajar y subir 2 tramos de escaleras. Millán me dijo que cuando sacara mi bici la dejara cerca de la escalera y que ya me la bajaría él. Bien. Y por qué no hice yo eso?
La pregunta no la sé contestar ni yo. Solo sé que cuando llegué a la escalera pensé: "puedo bajarla yo sola" y me lanzé. Lo siguiente que recuerdo es un latigazo en mi tobillo y un ruído BUM: era mi bici y las alforjas rodando escaleras abajo.
El resultado fue un esguince en el tobillo (nada grave!) y una mirada de reprobación de Millán. Vale, venga, en esta le doy la razón.
4 horas después llegamos a Donaueschingen y yo me di cuenta que no podía caminar y la bici fue mi salvación porque podía pedalear con el "pie sano" y así moverme de un lado al otro.
Y fue pedalendo solo con un pie que fuimos a ver el nacimiento del Danubio, el rio que nos acompañará el resto del viaje.
Al llegar al camping tuve la excusa perfecta para no ayudar a montar la tienda: mi tobillo había duplicado de tamaño.
PLA DIA 7
Viaje en tren de Bad Belinger - Donaueschingen: 14 euros/persona
Camping: 17 euros
LO MEJOR
El "pan au chocolat" que tomamos por la mañana para despedirnos de "la France"
El camping de Pfohren con internet, duchas 5 estrellas, un lago y muy buen ambiente
LO PEOR
Al llegar al camping darme cuenta que no podía caminar por el esguice que me había hecho!


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