Día 13 - Las piscinas públicas


Por aquí no hay playa y los ríos no son siempre aptos para baños. En Frirburgo el agua solo nos llegaba a las rodillas, en la Selva Negra el Rihn tenía demasiadas algas y ahora el Danubio no está excesivamente limpio. Ellos son muy aficcionados al kayak pero para combatir los días de calor su solución son las piscinas públicas. Las hay en practicamente todos los pueblos (por muy pequeños que sean) y parece que hay una competición para saber quién tiene la más espectacular. Que si toboganes, trampolines, bares o flotadores. Al principio hasta pensamos que eran parques acuáticos pero no, son públicas y valen unos 4 euros el día.
Yo llevaba días diciendo que quería ir a una y aprovechamos otra tarde de 38 grados para hacerlo. Que chulada!
La entrada nos valió 3,10. Además de la piscina, en el recinto habia un bar, mucho césped con sombras, un campo de fútbol, una piscina para niños y... Un tobogán!
Al principio nos dió verguenza ir porque solo iban niños pequeños pero cuando nos acercamos no pudimos resistir. Repetimos varias veces y Millán casi ahoga a una niña. 
Y creíamos que el día no podía acabar mejor cuando descubrimos que nuestro camping ERA un Biergarten. Vamos, que cuando llegamos por la noche vimos como nuestro camping tenía el bar con más ambiente de la ciudad. Así que nos tomamos otra cerveza y luego, a casa, es decir, a la tienda, que estaba a 20 metros del bar. Qué maravilla!



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