Día 6 - Rescatados por un agricultor alemán


El día había empezado bien. Muy bien! Demasiado bien? 
Niños tranquilos, buen ritmo y 40 kilómetros que pasaron volando. 
Hasta qué... (Jaja
A 5 km de nuestro destino, puff, Millán pincha una rueda
Bueno, no es grave, hemos pinchado muchas ruedas a lo largo de la vida. "A ver niños, paramos un minutito a comer mientras papá cambia la rueda, vale?", dije, ingenua. 
Pues no, no fue "un minutito". Fueron 4 horas. 

Primero Millán descubrió que la cámara que trajo para su bici era incompatible. Luego intentó poner un parche, pero el agujero era demasiado grande. Tras 5 o 6 intentos de parche, decidió coger mi bici e ir hasta el pueblo más cercano buscar tiendas. Pero en ese momento del día ya estaban todas cerradas. Menos una que, por supuesto, no tenía el modelo de cámara que necesitaba. 

Mientras él iba de tienda en tienda aumentando su frustración yo estaba decidida a que esto no estropease el día. La situación era penosa. Estábamos tirados en medio de una carretera, con una bici sin rueda, el carro, todas las alforjas tiradas, bolsas de comida... Los niños empezaban a estar intranquilos, preguntando por papá, así que les dije que hoy "eran los Juegos Olímpicos de nuestra familia". Les puse pruebas y entregué medallas que nos entretuvieron toda la tarde. 

De repente, suena el teléfono. "Llama papá, niños, seguro que ya está todo bien"
#not 
Nada. No había cámaras. Había que esperar al lunes. "Pero como llegamos al camping?", pregunto. " vas en tu bici con los niños y yo empujo la mía". ¿Empujar la bici 5 kilómetros? No, no, no... Eso ya era too much. 

Así que pasé a la acción. 
"A ver niños, saludad a ese señor alemán tan majo que pasa en tractor" 
"Haloooo. Bye bye", dicen. 
"A ver niños, por qué no vais a ver si el señor del tractor vive en esa casa? Seguro que tiene juguetes" 
"Ah, ahí está el señor  otra vez en su coche. Saludad niñoooooos" 
Y así hasta que el señor alemán se dio por aludido y vino a saludarnos. Koshner hablaba inglés y salvó nuestro día.  Nos ofreció llevarnos al camping en su coche y nos habló de una vending machine de cámaras de bici (sí, eso existe en Alemania). Nos presentó a su mujer y sus hijos y nos preguntó por nuestro(s) idioma(s), nuestra ciudad y nuestro viaje.  

"Muchas gracias!, nos has salvado", dijimos ya montados en su coche. 
"De nada. Ayudo siempre que puedo!".
 ❤️ 
Al llegar al camping teníamos la mitad de nuestros problemas arreglados. Ya no estabamos tirados en la carretera... Pero y la bici? "Necesitamos a alguien que hable alemán para ayudarnos con la máquina automática que vende cámaras", dijimos. Y qué alemanes "conocíamos" en ese momento? ¡El dueño del camping!
Allá va Millán, le da pena al señor y acaban yéndose en su coche hasta la ciudad, el señor llamó a un amigo que controlaba de bicis y... Entre todos.... Tcharam! Bici arreglada.

Mientras tanto el camping en el que estamos es... ¡Espectacular! Justo al lado está lo que los niños han bautizado de "el mejor parque del mundo" y el final del día lo pasamos en un chiringuito en la orilla del río con pizzas y helados.

Al final todo acabó bien.

RECORRIDO : STRAUBING - DEGGENDORF 

LO MEJOR: El trabajo en equipo! Fue un día difícil, pero hemos conseguido arreglar los problemas e incluso disfrutar. 

LO PEOR: La peor parte la llevó Millán que acabó haciendo unos 70 km en bici ese día 

3 comentarios:

  1. Q bom q tiveram um final feliz😁

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  2. Sodes campións de verdade! ,👍👍🥰🥰🥰

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  3. Adoro os vossos relatos de família em viagem 😊 Ainda vão acabar em livro e como inspiração para mais famílias!

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