Día 13 - El ecuador del viaje!


Hay un punto suave en los viajes que es cuando todo encaja, ya sabes qué decir, dónde buscar, qué preguntar, dónde comprar y qué hacer. Ya tienes un desayuno tipo, una hora de salida, un momento para el juego. Has repartido los baños y las historias de la noche. Y todo se desarrolla con relativa normalidad dentro de tu nueva rutina... Y ahí viene el encanto de los viajes largos. Que cuando llega ese momento, no es hora de irse. Aún te queda la mitad del viaje para disfrutar de esta "nueva realidad". ¡A por 13 días más! 

Hoy fue el día MUCHO. Mucho calor, mucha diversión, mucho cansancio. Los 30 kilómetros que teníamos que pedalear se hicieron eternos bajo un sol de 40 grados. Boca seca y cuerpo pesado durante horas. En un momento le digo a Millán: "Cuánto queda?" Una pregunta que hago con mucha precaución y solo cuando creo que la respuesta es "5 minutos". Pero no. La respuesta fue: "Una hora más o menos"
 Qué bajón! Tuvimos que hacer una parada de emergencia para reabastecer líquidos y seguimos tirando en silencio hasta que empezamos a ver árboles!, y una playa!, y un restaurante y un parque infantil gigante: sí, era nuestro camping!!
El destino compensó todo el sufrimiento. Pasamos la tarde entre chapuzones y juegos en la arena. Cenamos patatas fritas y hubo hasta tiempo para ir al parque después de cenar. ¡Un lujo! 

Parece que mañana sigue el calor. ¿Para cuándo la tormenta? 

RECORRIDO - LINZ - MAUTHAUSSEN 

LO MEJOR - La tarde en la playa nadando y jugando en el Danubio. 

 LO PEOR - Este clima bipolar, que va calentando, calentando hasta que es insoportable y viene la tormenta, pasas frío unos días y vuelve a empezar el ciclo de calor otra vez.

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