Hoy Lucas decidió que quería hacer los 30 kilómetros del día pedaleando él solo. Y así lo hizo. Con mucha perseverancia y resiliencia.
Nos adaptamos a su ritmo y le fuimos dando conversación para que no se desanimara.
Cuando él empezaba a perder fuerzas, yo decía:
"A ver, de qué quieres hablar ahora?"
Y sí pasamos 4 horas hablando de Asterix, Busca Pistas, Casa del Árbol, la Primera Guerra Mundial, Olimpiadas, su vida en Primaria... Jugamos a adivinar animales, a "quien diz mais" y todo lo que se nos fue ocurriendo.
Un viaje lento, ligero y divertido.
Los últimos kilómetros fueron, como siempre, los más difíciles. Él estaba muy cansado y hacía realmente mucho calor cuando, de repente, pasamos por una playa. Le digo a Millán "Paramos para que jueguen un poco?“ y él contesta, "No, no, solo quedan 4 kilómetros es mejor tirar".
Los niños iban a protestar, pero ni siquiera les dio tiempo, ya que en ese exacto momento Millán anuncia: "ui, acabo de pinchar una rueda".
"Perfecto!", contesto. "Niñossss, vamos a la playa!". Jaja. El destino.
El pinchazo se arregló en 10 minutos y el resto fueron chapuzones refrescantes en el Danubio. Como dijo Lucas: "El mejor pinchazo del mundo".
La tarde fue lenta y con mucha gestión de cansancio y emociones, pero antes de dormir escuché a los hermanos hablando: "Este día es inolvidable", le dijo uno al otro.
Pues eso. Imprevisible e inolvidable.
RECORRIDO: MAUTHAUSSEN - GREIN
LO MEJOR - Que estos 30K nunca hubiesen ocurrido hace unas semanas. Fueron días y días dando ejemplo, presentándole a niños que lo hacen, incentivando, dando espacio.
LO PEOR - El lado B de estos días de esfuerzo es siempre el cansancio. En su caso físico, en el nuestro, mental.

Grande Lucão! E as caras do Alex posando pra fotos são incríveis!
ResponderEliminarLucas se preparando para as Olimpíadas 2036. 👏👏👏
ResponderEliminar