Si hay algo que me desconcierta de este viaje es que aquí parece que todo va al revés. Yo soy chica viajera y organizar unas vacaciones me sale solo: ahorras, eliges el sitio, compras los billetes, miras 3, 4 cosas importantes (visados, disponibilidad de hoteles y alguna reserva imprescindible) y lo demás va sobre la marcha. Improvisar es mi verbo aliado.
Pero aquí improvisar no es cosa de "molones", improvisar significa aumentar el riesgo y, básicamente estropear el viaje. Porque si pinchas una rueda en el medio del monte y no sabes como cambiarla, tienes un problema, si llevas unas alforjas "barateiras" y te llueve, puedes estropear todo lo que llevabas dentro, si no te compras el culote adecuado y te haces una rozadura en el culo, te puede fastidiar todo el camino, si no planificas bien (y eso quiere decir de forma realista) y no llegas al destino en la fecha prevista, puedes perder el avión.
Así que en ello estamos: en la fase de la planificación. Eso implica gastar dinero y tomar decisiones.
El responsable de todo eso es Millán pero como el dinero es compartido, él decidió crear un documento de google Drive para que yo esté al tanto de los gastos. Sobre ese documento os puedo decir 2 cosas:
1. Que no conozco el 50% de las palabras
2. Que todavía nos falta por comprar: la tienda de campaña, los autoinchables, el portabultos, la "bolsa estanca" (boh!), el "pulpo" (en serio? qué es eso?), el saco ligero, mi culote, la olla para cocinar y alguna herramienta extra.
Creçia que lo único que teníamos eran las bicis, pero ayer va Millán y me dice:
- Creo que tu bici es demasiado grande para ti.
- Cómo? Me estás diciendo que no tengo una bici adecuada??
- Sí.
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