¡Qué día tan emocionante!
Nuestro viaje empieza en el último camping en el que habíamos terminado la ruta 9 años atrás.
Llegamos a Regensburg al mediodía con una gran noticia: las bicis también habían llegado! Hoy tocaba dedicar el día a deshacer las cajas y montar todas las bicis, pero el día fue mucho más que eso.
Reservamos un bungalow del camping y... ¡Qué acierto! La casita en forma de barril es muy chula, tiene electricidad, camas, nevera... Es perfecta para estos días de transición: camping pero aun sin ser camping.
Pasamos la tarde jugando cuando Millán, entre montar una bici y otra, dice: "por qué no vais a la playa?". Playa? Qué playa?
Pues si, resulta que nuestro camping da directamente a un paseo fluvial lleno de calitas en pleno Danubio. Y qué tarde tan divertida! Nos bañamos con una familia de patos, jugamos con la arena, con los palos, dimos chapuzones... Y cuando volvimos las bicis ya estaban listas (Gracias Mi!) y fuimos a estrenarlas a Regensburg.
El camino hasta la ciudad fue otra sorpresa maravillosa. Un fin de tarde en el paseo fluvial lleno de bicis, playas, familias. El Danubio lleno de barcos y bañistas. Jóvenes con sus cervezas en las orillas del río, parejas viendo la puesta del sol y una ciudad antigua espectacular, con mucho ambiente.
Al volver tocó hacer la rutina campista de baños y dientes que... aún necesita algunos ajustes, jeje. Caímos todos derrotados al final de este primer día, pero con la sensación de que este destino ha sido un acierto.
Lo mejor: Todo en general. Pero quizás lo mejor haya sido el privilegio de empezar el viaje disfrutando de las playas del Danubio.
Lo peor: Millan se ha perdido casi toda la diversión. Hoy le toca día de relax!

Quantas coisas boas em um so dia👏👏👏
ResponderEliminarGenial! Queremos fotos da rotina!!
ResponderEliminarDice Meli que estavas cansada.
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